¡Hola, hola, hola, seguidores de Hanami Dango! ¿Vosotros formaríais parte de un juego cuyo eslogan publicitario bien podría ser mata o muere? Puede parecer una pregunta ridícula, pero nos viene de perlas para introducir la crítica anime que os traemos hoy: la de Darwin’s Game. ¡Comenzamos!


Darwin’s Game, la nueva apuesta del estudio Nexus en la pasada temporada de invierno de 2020, se inicia con un capítulo que supera los cuarenta y cinco minutos y cuenta con un total de once episodios (los siguientes al piloto se mantienen en la habitual duración en torno a los veintitrés). Su estreno fue el tres de enero.

Con esta serie, el pequeño estudio se adentra por primera vez en una trama de misterio (es su único trabajo con dicha etiqueta en el portal MyAnimeList), pero lo hacen muy bien acompañados: la serie cuenta con la dirección de Yoshinobu Tokumoto, que desempeñó, según su perfil en IMDb, el mismo papel en cinco episodios del popular Re:Zero kara Hajimeru Isekai Seikatsu, en los doce de Comic Girls (también de Nexus) y en cuatro del shojo Kaichou wa maid-sama! Por otro lado, el manga en el que está basado es escrito y dibujado por Shu Miyama y Yuki Takahata (FLIPFLOPs) y, según Crunchyroll, el primero continúa involucrado en el proyecto: es el guionista de todos los capítulos.

Pero, dejando a un lado los datos más técnicos, esta obra con demografía shonen mezcla la acción y el suspense para contarnos la historia de Sudo Kaname, un joven de 17 años al que vemos al borde de la muerte en más de una ocasión a lo largo de su historia. La trama, que puede recordarnos en un primer momento a Sword Art Online, parte de una premisa conocida, pero no por ello menos peligrosa: un videojuego que podría cobrarse tu vida.

Sin embargo, a diferencia del ya mítico universo de Kirito y Asuna, en Darwin’s Game no encontramos un minucioso trabajo de realidad virtual que roza la ciencia ficción, sino un juego portable, en smartphone, de apariencia tan inocente que nuestro protagonista pronto caerá en la trampa al recibir una invitación a la partida. Pero la victoria en la batalla se consigue fuera del teléfono y con muertes reales.

Darwin's Game - Hanami Dango

No teníamos mucha confianza puesta sobre este proyecto, quizás por ser algo que ya habíamos visto antes; cuando empiezas a estudiar sobre historias descubres que todas las historias ya están contadas, que hay quién habla de “los argumentos universales del cine” y que son aplicables a todos los campos de ficción, pero hay que saber cómo hacerlo, cómo contarlo, cómo hacerlo tuyo, darle la vuelta. Decidimos permitirle una oportunidad y, aun no habiéndonos gustado especialmente, en lugar de centrarnos en lo que no nos ha gustado, hemos preferido rescatar sus aspectos positivos: como su arranque.

Las dos primeras escenas del capítulo piloto son puro contraste. En primer lugar, vemos una imagen muy luminosa, pero no por ello menos sospechosa, con un chico en lo alto de un edificio soltando un ave de color blanco. Un pájaro volando como símbolo de libertad (y blanco, que se relaciona con rapidez con la pureza); tampoco hay ruido. Pero no tarda el cielo en llenarse de todo un ejército de mariposas rojas, que nos llevan, de forma abrupta, a un fundido a negro en el que un joven corre entre jadeos y la imagen se endurece al ser de noche. Alguien parece perseguirle, pero los créditos, sobre fondo negro, se entrelazan con la imagen, haciendo que la intriga aumente.

Darwin's Game - Hanami Dango

Una de las imágenes que atinaremos a ver serán dos puntos que se persiguen en un mapa, vistos desde un móvil. Sin saber nada de la trama, pronto comprendemos que esos puntos son perseguidor y perseguido; si sabemos sobre el argumento, temeremos por el futuro del chico que huye, desesperado, repasando en voz alta todas las opciones que le quedan. En esta situación, le vemos pulsar sobre el nombre de quién más tarde conoceremos como protagonista, y con quien se disculpa: Sudo Kaname.

Pero ni eso, ni su defensa con unas armas especiales, le salvan: su perseguidor, quién lleva una cabeza de oso panda cubriéndole, le alcanza y asesina. Es aquí cuando una mariposa roja aparece y vuela hacia el cielo, mientras el jugador agoniza, y, así, las diferentes primeras escenas de Darwin’s Game quedan entrelazadas por un componente común. En la pantalla del smartphone tirado en el suelo, un mensaje acompaña al dibujo de una calavera atravesada por una espada: tú pierdes.

Un escalofriante silencio envuelve al perseguidor que, con su teléfono en las manos, mira hacia el suelo, hacia el cadáver del inferior en el juego. Y, con calma y todavía sin música, abandona el plano en el que, durante segundos, sólo vemos al joven que no corrió lo suficiente.

Darwin's Game - Hanami Dango

Con el videojuego mortal ya sutilmente introducido, se vuelve a hacer de día y con un par de vistazos, somos conscientes de que estamos en un instituto. Nos presentan entonces a Sudo Kaname. Mientras él mira en su móvil modelos y precios de motos, un entusiasmado compañero se acerca a él para hablarle de “los misteriosos artes” que están apareciendo por toda la ciudad y que, para los espectadores, que acabamos de ver morir y escupir sangre a un chaval de su edad, es poco motivo para emocionarse el ver esas siluetas humanas derrumbadas sobre el suelo en charcos granates. No nos es difícil comprender que son algo más oscuro que “arte callejero de vanguardia”.

Kaname las describe como espeluznantes, pero irrumpe en la escena un tercero, preocupado por un tal Hamada. Eso hace click es nuestros cerebros. El Hamada desaparecido es el muerto (lo confirma más la significativa imagen del recién llegado apretando su teléfono entre sus manos: el culpable). Insiste en que si saben algo de Hamada le avisen y Kaname recuerda que, la noche anterior, le llegó un mensaje suyo. No tarda en abrirlo. No tardamos en ver que es una invitación a un juego: Darwin’s Game.

Un zoom directo a los ojos de su compañero nos muestra el horror en su mirada; trata de impedirlo, pero Kaname abre la aplicación y de su pantalla sale una serpiente, que clava sus colmillos en su cuello. Reacciona con sobresalto y la situación nos regala una imagen más azulada y, mientras se mezclan el rostro de su amigo mirándole confuso y el del amigo de Hamada con miedo, una mariposa roja vuela entre ambas cabezas. Kaname cae al suelo y un mensaje aparece en su móvil: el jugador Sudo Kaname ha sido confirmado. Ya no hay marcha atrás.

Darwin's Game - Hanami Dango

Pero nada parece serle extraño aún a nuestro protagonista, que no ha mostrado aún demasiada personalidad (aunque si bien es cierto que tampoco le ha dado mucho tiempo). Cuando sale de la enfermería no pone mucho interés en lo que el otro chico quiere explicarle, muy serio, sobre el juego, y ya en el tren, piensa en el suceso de la serpiente como una alucinación y le extraña el comportamiento de su compañero. Movido por la curiosidad, entra en el juego y justo en ese instante se le avisa de que empieza su pelea con Banda, cuyo avatar se muestra con cabeza de panda y un cuchillo en la mano.

Antes que él, nos damos cuenta de que su contrincante está en el tren, a metros de él, con la cabeza de oso panda y el cuchillo en la mano. Y es curioso como Darwin’s Game consigue que la visión de una persona que ha cubierto su cabeza con una de oso panda nos genere tanto rechazo. Es un oso panda sonriente, un animal que de entrada resulta amigable, incluso adorable, pero durante todo el capítulo, bien sea por la música (o la desaparición de la misma), por el comienzo del capítulo, por el contexto de vida o muerte o la mezcla de todas ellas, nos genera la misma tensión que un titán en Shingeki no Kyojin.

Darwin's Game - Hanami Dango

Hasta, aproximadamente, la mitad del capítulo, se desarrolla la pelea entre Kaname y Banda, que se salda con la victoria del primero y, por tanto, la muerte del segundo (también cae el compañero que intentó que no entrase en esto y que termina formando parte del embrollo). En la segunda mitad (y que perfectamente podría haber sido el segundo capítulo, ya que todo lo anterior funciona bien como piloto), conocemos a Shuka.

Bueno, Kaname conoce a Shuka, nosotros la vemos durante unos segundos entre las escenas de Kaname cayendo desplomado tras el mordisco de la serpiente y el despertar en la enfermería, y aunque ella comienza queriendo medirse con él, intuimos con celeridad que Shuka terminará teniendo importancia junto a él en la serie. Para nuestra suerte o desgracia, efectivamente es así: podría haber sido un buen personaje (que pongan a una mujer como muy fuerte siempre gusta y suma puntos por no ser, desafortunadamente, una representación habitual), pero resulta ser bastante plana y sosa y la relación que mantiene con Kaname es mala, poco creíble, y saca de ella una personalidad muy cargante y pesada.

Darwin's Game - Hanami Dango

Darwin’s Game no ofrece una historia especialmente novedosa a la temporada de invierno y la duración de su primer capítulo no es del todo necesaria, pero supone un nuevo género para su estudio, muestra a la perfección sus reglas en las primeras tres escenas y su animación y estética es buena. Quedémonos con lo positivo, aunque el sabor final sea agridulce.

¿La segunda temporada, ya confirmada, podrá hacerlo remontar? ¡Recordamos que podéis leer más posts sobre anime! ¡Gracias por leer hasta aquí! ¡Y os lo agradeceríamos incluso más si nos contáis qué os ha parecido en los comentarios, nos dejáis un me gusta o lo compartís en las redes sociales! *guiño guiño* ¡Sería genial saber vuestra opinión sobre Darwin’s Game! ¡Nos leemos en otra ocasión, seguidores de Hanami Dango!

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