¡Bienvenidos, seguidores de Hanami Dango! Aprovechando que hoy, 21 de mayo, Vértigo Films reestrena en cines españoles el octavo largometraje de Hayao Miyazaki, no hemos querido perder esta oportunidad para hablaros de El Viaje de Chihiro.

Aunque nuestro objetivo es destacar aquellas características que hacen de esta película un clásico imprescindible de la animación japonesa, también estaremos comentando algunos aspectos contextuales relevantes sobre esta cinta, como su “polémico” Óscar a Mejor Película de Animación. Así que agarraos bien a los lomos de Haku, pues vamos directos a un mundo fantástico lleno de espíritus y magia. ¡Empezamos!

Hayao Miyazaki en todo su esplendor

Aunque podemos abrir todo tipo de debates entorno a El Viaje de Chihiro, lo que es bastante irrebatible es que esta película es la mejor aventura fantástica escrita y dirigida por Hayao Miyazaki. Aunque antes de dar por buena esta afirmación tan categórica, repasemos algunos de los motivos que nos llevan a emitir este juicio de valor.

En esta cinta encontramos un sinfín de situaciones que ya habíamos visto en películas anteriores del maestro japonés y que se ven claramente potenciadas por la estructura fantástica y aventurera predominante en Chihiro.

Por ejemplo, en Ghibli siempre ha sido común que la historia se desplace a un contexto puramente fantástico, como en Nausicaä del Valle del Viento o La princesa Mononoke, o que el componente fantástico se introduzca en la cotidianidad de los protagonistas, como en Mi Vecino Totoro. No obstante, en El Viaje de Chihiro, es Chihiro quien viaja desde el mundo real al mundo fantástico, generando un paradigma diferente en el que se pone especial énfasis en el crecimiento y aprendizaje de nuestra protagonista.

Precisamente por esto, todas las temáticas comunes en películas anteriores y posteriores de Hayao Miyazaki  encuentran un espacio funcional en esta estructura fantástica, que permite que el director nipón pueda desplegar todas sus propuestas naturalistas y costumbristas.

Por ejemplo, es especialmente interesante como a través de los clientes de las aguas termales, que son espíritus de todo tipo, se va a acabar destacando la contaminación como problema de especial relevancia incluso en el mundo fantástico.

También, por dar otro ejemplo, como ya comentábamos en nuestro reportaje sobre Goro Miyazaki, Hayao aprovecha El Viaje de Chihiro para hablar de algunos de sus miedos derivados de la complicada relación con su hijo.

Aun así, lo increíblemente impresionante de El Viaje de Chihiro es como todas las situaciones imaginativas acaban respondiendo a una finalidad dramática concreta e intencionada. En ese aspecto, Chihiro nos recuerda especialmente a Alicia, pues ambas “atraviesan la madriguera del conejo” para acceder a un mundo fantástico e increíble en el que las dos acabarán madurando y comprendiendo mejor su entorno.

Esto sirve como un magnífico cajón de sastre en el que el plano simbólico cobra protagonismo, permitiendo a Miyazaki desarrollar todo tipo de ideas creativas. Podríamos destacar mil y una de estas situaciones, pero, por motivos de extensión, nos quedaremos con el maravilloso homenaje a Vida de Oharu, mujer galante (1952) del maravilloso cineasta japonés Kenji Mizoguchi.

Por último, y para finalizar este apartado más centrado en la historia, cabe destacar que Miyazaki no tenía pensado dirigir esta película en un primer momento.

Es comúnmente conocido que el maestro japonés tenía pensado retirarse de la dirección tras la finalización de La princesa Mononoke en 1998. Por desgracia, el que iba a ser su sucesor y probable director de El Viaje de Chihiro, Yoshifumi Kondo (Susurros del Corazón),murió ese mismo año con tan solo 47 años.

Esto fue un duro revés para Miyazaki, pues era su mano derecha y los médicos apuntaron al exceso de trabajo como el motivo del aneurisma consecuencia de su muerte. De cualquier forma, este triste acontecimiento cambió la historia de la animación japonesa, pues evitó que el incombustible maestro de Ghibli se retirase antes de tiempo.

Aunque hasta ahora nos hemos centrado en poner en valor la propuesta diegética de El Viaje de Chihiro, posiblemente ese no sea el apartado más destacable de la cinta de Hayao Miyazaki. Aunque su historia acaba conectando con nosotros, su increíble apartado artístico y banda sonora son las que consiguen hacer de la película una experiencia irrepetible.

Ghibli en estado puro

Aunque hasta ahora nos hemos centrado en poner en valor la propuesta diegética de El Viaje de Chihiro, posiblemente ese no sea el apartado más destacable de la cinta de Hayao Miyazaki. Aunque su historia acaba conectando con nosotros, su increíble apartado artístico y banda sonora son las que consiguen hacer de la película una experiencia irrepetible.

Empezando por su apartado visual, aunque para nadie es desconocido el talento increíble de Miyazaki y todo el personal de su estudio, en El Viaje de Chihiro demuestran una maestría increíble a la hora de trabajar los espacios.

Por poner algún ejemplo de esto, era muy fácil que el horror vacui, común en la composición de fondos en Ghibli, acabase por eclipsar la propuesta dramática en una película con unos cambios de ritmo tan súbitos. No obstante, la maestría con la que Miyazaki consigue bascular entre las composiciones simples (en las que da protagonismo al entorno natural) con los interiores más barrocos es exactamente lo que necesitaba esta película.

Además, más allá de darle un increíble protagonismo al espacio, basado en su mayoría en construcciones y lugares reales, el diseño de los personajes de Masashi Andou se encuentra en un nivel exquisito. Esto lo podemos observar en la marcada importancia del dibujo tradicional japonés en el diseño de los trabajadores humanoides de la casa de baños, que buscan asemejarse a diferentes yokais y seres del folklore japonés. De hecho, es bastante curioso el ver como estos diseños fueron perfeccionados por el propio Masashi Andou quien , gracias a su experiencia creativa en El Viaje de Chihiro, más adelante encajó a la perfección como diseñador de personajes en Paprika o Tokyo Godfathers de Satoshi Kon.

Por último, la banda sonora de El Viaje de Chihiro es posiblemente uno de los mejores trabajos firmados por el mítico compositor Joe Hisaishi. En esta película la música cumple a la perfección el propósito de ampliar la dimensión fantástica y misteriosa, componentes que van a ser indispensables para El Viaje de Chihiro. Por poner un ejemplo de esto, en las primeras etapas de la película Chihiro se va a encontrar perdida y sin rumbo en un mundo que ella no conoce. Los seres con los que va a empezar a relacionarse podrían considerarse especialmente terroríficos, pero es la maravillosa música de Hisaishi la que hace que sintamos la fascinación hacia los seres y acontecimientos mágicos que vamos a experimentar a lo largo de la película.

Óscar “polémico”

Después de tratar algunos de los aspectos más destacables de esta película de Hayao Miyazaki,es pertinente que entremos de lleno en la polémica. El Viaje de Chihiro es la única película de animación japonesa que ha conseguido ganar el Óscar a Mejor Película de Animación.

En concreto, la película de Studio Ghibli ganó este premio en el año 2003, imponiéndose a Ice Age, Lilo & Stitch o El Planeta del Tesoro. Aunque existen bastantes motivos como para justificar el triunfo de El Viaje de Chihiro por encima de sus competidoras, la polémica viene por varios motivos ajenos a los méritos de cada película.

En primer lugar, muchos de los fans de Studio Ghibli, que en su momento se alegraron por el galardón que consiguió la cinta de Miyazaki, se preguntan a día de hoy si esta es la película del director japonés que más merecía el galardón. Años antes, Miyazaki había sorprendido al mundo con la maravillosa La princesa Mononoke, la increíble Porco Rosso o la deslumbrante Nausicaä del Valle del Viento. ¿Es realmente El Viaje de Chihiro mucho mejor que estas películas que ni siquiera estuvieron nominadas por la Academia estadounidense?

Lo cierto es que la categoría de Mejor Película de Animación solo entrega desde el año 2001, por lo que las cintas Ghibli no pudieron ser nominadas, pues no existía dicha categoría. Aun así, esto no impidió que la Academia estadounidense premiase en reiteradas ocasiones a producciones Disney, aunque fuese en otras categorías menores.

En segundo lugar, teniendo en cuenta que obviamente los Óscars siempre son unos premios estadounidenses muy “caseros”, también se creía que este galardón a El Viaje de Chihiro abría la puerta a que la Academia estimase a la animación japonesa como se llevaba mereciendo desde hacía décadas. Nada más alejado de la realidad, pues ni Paprika, ni La chica que saltaba a través del tiempo, ni Wolf Children, ni 5 Centímetros por Segundo estuvieron nominadas en años posteriores.

Aunque se puede alegar que sí se estuvieron nominando producciones Ghibli, como El castillo Ambulante, y que este reconocimiento dependía siempre del resto de competidoras en cada año, lo cierto es que Hollywood no ha querido volver a premiar a ninguna película japonesa desde 2003.

Este es un hecho verdaderamente sorprendente si tenemos en cuenta el fenómeno Your Name., el increíble trabajo de Naoko Yamada en A Silent Voice o la reciente Kimetsu no Yaiba: Infinity Train (Guardianes de la Noche: Tren Infinito). Por tanto, nos preguntamos si verdaderamente El Viaje de Chihiro es la única película de animación japonesa que merece un Óscar.

De cualquier forma, este 21 de mayo regresa a cines españoles El Viaje de Chihiro y no se nos ocurre un mejor plan para todos aquellos que no hayáis visto este clásico de la animación japonesa. Dejadnos en comentarios vuestras valoraciones sobre la película y su polémico Óscar y recordad seguirnos en redes sociales para estar al corriente de todas las novedades del mundo del manga y el anime. ¡Hasta la vista, seguidores de Hanami Dango!

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