¡Bienvenidos, seguidores de Hanami Dango! Hoy os traemos la crítica de uno de los animes que más nos ha enganchado de la temporada de primavera 2021: Hige wo Soru. Soshite Joshikousei wo Hirou. Más comúnmente conocida como HigeHiro, la adaptación de la novela ligera de Shimesaba, con arte de Booota, ha sido un soplo de aire fresco para un género al que, por lo general, le cuesta mucho hablar de sexo. Os invitamos a acompañarnos a lo largo de esta crítica en la que comentaremos todas las luces y sombras que hemos encontrado en HigeHiro. ¡Empezamos!

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Antes de comenzar con la crítica, es necesario puntualizar que este cometario contendrá spoilers.  En caso de que no os hayáis sumergido todavía en las espinosas esquinas de este cuadrángulo amoroso, os recomendamos regresar cuando estéis totalmente enganchados y hayáis finalizado HigeHiro.

En esta ocasión no tenéis excusa, pues sus 13 episodios se encuentran disponibles de manera gratuita en Crunchyroll. ¡Avisados quedáis!

Punto de arranque increíble

Posiblemente una de las principales fortalezas de esta producción de Project No.9 es su punto de arranque increíblemente atrayente.

La historia de HigeHiro comienza cuando nuestro protagonista, Yoshida, es rechazado por su jefa y compañera de trabajo, Gouto. Como consecuencia, Yoshida decide salir a beber para olvidar y ahogar sus penas con su también compañero de trabajo Hashimoto.

De regreso a su apartamento, a altas horas de la madrugada, Yoshida se encuentra a los pies de una farola a Sayu, una chica de preparatoria que no tiene donde pasar la noche. Preocupado por la situación de la adolescente, Yoshida accede a que pernocte en su apartamento y, una vez allí, Sayu intenta persuadir a Yoshida para que mantengan relaciones íntimas.

En este momento, la vida de Yoshida parece convertirse en un relato basado en Does Your Mother Know de ABBA o Carolina de M-Clan, pues Sayu va a empezar a convivir con Yoshida, construyendo un caldo de cultivo perfecto para que se desarrolle el cuadrángulo amoroso de HigeHiro.

Aun así, más allá del cuadrángulo amoroso, lo interesante de este punto de arranque es que toma una acción cotidiana, con la que la mayoría de los espectadores se pueden sentir identificados, e introduce el conflicto de forma inesperada.

A partir de aquí las cosas se complicarán, tanto para Sayu como para Yoshida, pues cada uno deberá enfrentarse a diferentes conflictos internos que los harán crecer como personajes. Aun así, es este “salseante” punto de arranque el que hace que nuestro marujo interior salga a la luz y que esperemos con ansias el siguiente episodio de HigeHiro.

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Relación entrañable sin tabúes

Como ya adelantamos en el apartado anterior, otro de los puntos fuertes de HigeHiro es que es capaz de desarrollar unas subtramas verosímiles y sin tabúes.

Suele ser poco común que un anime de estas características hable de manera tan abierta de cuestiones relativas a la sexualidad. De hecho, incluso en los animes en los que esto ocurre, se suele criminalizar o ridiculizar a los personajes por mantener relaciones sexuales, como si estas no formasen parte de la naturaleza humana.

Por suerte, en HigeHiro hablan sin tapujos de las relaciones que Sayu mantuvo con diferentes hombres para tener un lugar en el que dormir y poder continuar huyendo de su familia. Esto deriva en un conflicto interno importante, que se añadirá al ya existente y que desencadenó la huida de Sayu en un primer momento.

Es en este punto donde entra en acción nuestro protagonista, Yoshida, que será el encargado de que Sayu deje de sentirse como un objeto y de que pueda recuperar su vida de “chica de preparatoria”. Para ello, Yoshida va a huir de cualquier intento de establecer algún tipo de relación romántica con Sayu, gracias a sus valores inamovibles y al contexto que generarán el resto de los personajes.

De hecho, la propia concepción de los personajes los hace especialmente compatibles en lo que se refiere a sus carencias y necesidades. Mientras que Sayu necesita salir de su coraza para que se puedan preocupar más por ella, Yoshida necesita aprender a preocuparse más por sí mismo y menos por los demás.

No obstante, lo curioso de su relación es que ambos van a acabar aprendiendo a la vez que mejoran aspectos de la vida del otro. Como consecuencia, se podría decir que la subtrama entre Sayu y Yoshida se va a asemejar a una relación entre hermanos, en la que ambos personajes acabarán tomando el papel de maestro o de discípulo.

Por tanto, y para ir concluyendo el presente apartado, lo curioso y entrañable de esta relación se construye en torno a la inexistencia de romance entre Sayu y Yoshida. Gracias a esto, HigeHiro va a poder explorar la dependencia emocional que van a desarrollar el uno sobre el otro desde un punto de vista diferente, generando un contexto menos explorado en el anime y posiblemente más interesante.

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La premisa que construye personajes

Aunque el plato fuerte de HigeHiro va a ser la relación entre Sayu y Yoshida, es necesario que dediquemos unas palabras al uso que hace el anime del resto de sus personajes.

Como os podréis imaginar, el que una menor viva con un hombre adulto con el que no mantiene ninguna relación de consanguinidad es un tema espinoso y moralmente cuestionable. Esto lo sabemos porque el anime se esfuerza muchísimo en recordárnoslo, pues tanto Yoshida como Sayu van a intentar ocultar su convivencia al resto de personajes.

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Por ese motivo, cada uno de los personajes secundarios va a tener que posicionarse en relación a esta conjetura, haciendo que HigeHiro sea capaz de construir sus personajes increíblemente rápido. Por ejemplo, el personaje de Yuuki, que acabará siendo una de las principales amistades de Sayu, decide evaluar por ella misma la “validez” de Yoshida y la naturaleza de su relación con Sayu. No solo por la evidente curiosidad que le suscita su convivencia, sino para obtener suficiente información para construir y compartir su valoración con los espectadores.

Además, es importante destacar que, sin hacer un trabajo espectacular, la dirección de Manabu Kamikita es considerablemente sólida. Teniendo en cuenta que es su primer trabajo como director, Kamikita utiliza composiciones verdaderamente interesantes para enfatizar el estado de las relaciones y distribuir el peso de las conversaciones en HigeHiro. De hecho, por poner un ejemplo, es común que introduzca barreras que dividan a los participantes de una conversación para simbolizar su distanciamiento o proximidad de cara a la situación de convivencia entre Sayu y Yoshida.

De este modo, HigeHiro consigue que nos hagamos una idea general de sus personajes sobre la que edificar unos desarrollos más profundos de forma sencilla y funcional. A partir de aquí, cada personaje secundario va a incidir en determinados aspectos que pueden atormentar a Sayu y a Yoshida.

Por poner algunos ejemplos, los personajes de Yuuki y Gotou van a hacer hincapié en la necesidad de que Sayu se proponga objetivos a futuro. También podríamos hablar del personaje de Mishima, que es el encargado de cuestionar la dependencia que se desarrollará entre Sayu y Yoshida, o Kyouya, que es el que enfrenta a Sayu a su pasado más inmediato.

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En definitiva, cada uno de los personajes de HigeHiro tiene un propósito bien definido y relacionado con los conflictos internos de Sayu y Yoshida. De hecho, el apartado romántico, pese a estar presente de manera constante, suele quedar en un segundo plano a lo largo del anime.

En misa y repicando

Obviamente, no todo iba a ser positivo en HigeHiro pues, pese a los múltiples intentos de Yoshida por rehuir el apartado romántico, acaba fundamentando gran parte de su atractivo en el cuadrángulo amoroso que se va a acabar construyendo.

De hecho, HigeHiro en ese aspecto no difiere demasiado del prolífico modelo harem en el que, de manera sistemática, todos los personajes femeninos se acaban enamorando de nuestro protagonista masculino.

No obstante, la virtud de HigeHiro es que utiliza estas relaciones amorosas entre personajes como un instrumento que pone en duda la continuidad de la convivencia entre Sayu y Yoshida. Gracias a esto, el anime consigue generar interés, aunque necesita lanzar de manera indirecta la idea de que una relación romántica entre Sayu y Yoshida es posible.

Por tanto, tirando de refranero español, HigeHiro pretende estar en misa y repicando. Mientras que se esfuerza por construir una relación alejada de cualquier interés romántico entre Sayu y Yoshida, también utiliza cualquier oportunidad para tantear esa posibilidad. Por ejemplo, suele ser bastante común que cada episodio contenga al menos “un accidente” en el que Yoshida se pueda sentir “tentado” por Sayu.

Si a esto le añadimos lo forzado de algunas composiciones, que buscan ensalzar de manera continua los atributos femeninos de los posibles intereses amorosos de Yoshida, podríamos decir que HigeHiro está a un “episodio de playa” de ser el mismo harem que hemos visto más de mil veces.

Producción justita

Por último, antes de finalizar esta crítica de HigeHiro, es pertinente que valoremos superficialmente el escaso nivel de la producción de Project No.9.

Es cierto que un anime de estas características no necesita de una gran animación para funcionar, por la naturaleza de su trama y sus situaciones. No obstante, también es cierto que suele beneficiarse mucho de una apuesta fuerte por un apartado de arte y efectos que pueda maximizar las situaciones dramáticas y bucólicas.

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En el caso de HigeHiro, no creemos que su arte o su animación sea un factor limitante, pero desde luego no es algo que merezca ser puesto en valor. Se podría decir que Project No.9 plantea una producción muy similar a la que ya desarrolló en la temporada anterior para Jaku-Chara Tomozaki-kun, priorizando la trama sobre el resto de apartados artísticos.

Por último, la música también tiene un carácter bastante secundario pues, aunque cumple su función, no cuenta con ninguna composición que nos emocione especialmente. De hecho, probablemente sus temas más pegadizos sean su opening (que ya comentamos en este post) y su ending, Plastic Smile, que con sus campanas iniciales servía de broche de oro en todos los episodios.

En conclusión

HigeHiro es un anime que utiliza muy bien sus herramientas para construir todo tipo de situaciones interesantes y desarrollar a sus personajes de manera atrayente. La única piedra en su camino es que, pese a ser garante de la moralidad a través del personaje de Yoshida, busca de manera continua la morbosidad de las posibles relaciones prohibidas.

De cualquier forma, es innegable que la fórmula HigeHiro funciona y que su drama romántico nos ha mantenido enganchados a lo largo de toda la temporada de primavera 2021. Algo nada desdeñable si tenemos en cuenta que ha tenido que competir con la increíble temporada final de Fruits Basket.

Obviamente, no somos tan osados como para comparar al drama romántico de los Souma con HigeHiro, pero sí es importante destacar que el anime de Project No.9 juega muy bien sus cartas y que nos ha dejado con ganas de una segunda temporada.

¡Hasta aquí la crítica, seguidores de Hanami Dango! Dejadnos en comentarios qué os ha parecido HigeHiro y recordad seguirnos en nuestras redes sociales para no perderos el resto de críticas de los animes de temporada. Si os gusta el trabajo de Hanami Dango, tenemos página de Patreon, en donde podéis apoyarnos para poder realizar todavía más contenido. Por último, tenemos nuestro servidor de Discord, donde poder hablar de manga, anime y muchos más temas. ¡Nos vemos!

4 Comentarios

  1. Yoshida besto prota.
    Spoilers del final:
    Personalmente no me gustó del todo la conclusión, pues me encantaba la relación de ”casi” hermanos, familia, etc que se maneja durante la serie, pero también es obvio que la propia serie va construyendo un enamoramiento justificado en ambos personajes, y al menos hace las cosas bien con ese timeskip. Dando además esa preciooosa escena de reencuentro.
    Ha estado bien la serie. Ha sido interesante además ver cómo ha tratado temas tan serios como la relación de Sayu con su horrible madre, siendo episodios bastante tensos. Creo además que el propio Yoshida se puede volver un meme, o una palabra para definir a este tipo de personaje jajaja

    • ¡Gracias por comentar Orión!

      Es cierto que uno de los puntos más flojos del anime es su final. No quise incluirlo en la crítica porque tampoco creía que fuese demasiado justo (pues si no hubiese tenido ese final cerrado, también lo hubiésemos criticado). Respecto al tema Yoshida, es cierto que su forma de ser es carne de meme. No se si es lo suficientemente particular como para ganarse un hueco entre los Kiritos & Makotos, pero desde luego es un personaje del que no acordaremos durante bastante tiempo.

      🍡¡Un saludo!🍡

      🙏PD: disculpa la demora en la respuesta🙏

  2. Fue muy buen título aunque no llega a ser el mejor de la temporada, creo que muchos pusieron en un pedestal muy endeble a Yashida y lo digo por el final, el que no haya entendido aunque se nota más en la novela porque el anime deja un texto tan ambiguo aunque va de acorde a la pasada de pelotas de la reflexión final de Yashida haciendo que muchos digan ohhh Yashida bien prota etc, etc., que si claramente lo eso solo que al final si cedió y quedó con Sayu y de eso no hay mucho que discutir, el final fue el mismo que Koikimo y como bien lo dice la nota se formo sin un romance explícito, fue otra forma de trabajar una relación con desfacé de edad. Yashida, buen prota.

    • ¡Gracias por comentar Walde!

      Es verdad que HigeHiro ha sido uno de los animes más “sobrevalorados” de la temporada. Muchas veces nos dejamos llevar por la fragor del romance y no somos capaces de analizar friamente este tipo de animes. Precisamente por eso, escribimos este tipo de comentarios, para abrir debate sin ensalzar, ni tirar por tierra al anime.

      🍡¡Un saludo!🍡

      🙏PD: disculpa la demora en la respuesta🙏

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