¡Bienvenidos, seguidores de Hanami Dango! Aprovechando su llegada a Netflix el pasado 22 de julio, no hemos querido dejar pasar la oportunidad de hablaros de Palabras que burbujean como un refresco.

Esta película, producida por Signal.MD y Sublimation, es el último trabajo de Kyouhei Ishiguro, reconocido director de Your Lie in April. ¿Estará Palabras que burbujean como un refresco a la altura de sus trabajos anteriores? ¡Quedaros aquí para averiguarlo!

Una película compleja

Palabras que burbujean como un refresco nos narra la historia de Cherry y Smile, los nombres por los que se conoce en internet a nuestros dos protagonistas. Ambos se conocerán de manera fortuita un día de verano en un centro comercial e iniciarán una relación que los llevará a superar algunos de sus complejos y conflictos más profundos.

Tras esta pequeña sinopsis, es necesario que le dediquemos unas palabras a todo el contexto que ha rodeado al estreno de esta película, pues es interesante para comprender la historia, dimensión y expectación de la misma.

Palabras que burbujean como un refresco es una cinta producida por Flying Dog, una discográfica nipona que ha producido todo tipo de animes en diferentes estudios a lo largo de los años. Aprovechando su 10.º aniversario, decidieron ponerse en contacto con Signal.MD y Sublimation para lanzar en 2020 Palabras que burbujean como un refresco, la película que celebraría el señalado acontecimiento.

El guion de la cinta ha sido firmado por Dai Satou, mítico guionista de Samurai Champloo, mientras que la dirección del mismo corre a cargo de Kyouhei Ishiguro, director de Occultic;Nine o de Hijos de las ballenas (además de la ya mencionada Your Lie in April). Si a este elenco de ensueño le sumamos que los primeros tráileres enseñaban un estilo visual muy colorido en relación a la mayoría de producciones recientes de anime romántico, como resultado teníamos una de las películas más esperadas del 2020.

En ese momento, apareció el peor villano que podríamos haber imaginado en nuestro particular shounen, la COVID-19, y obligó a Palabras que burbujean como un refresco a mantenerse en un retraso perpetuo que duraría hasta julio de 2021.

¿Por qué os contamos todo esto? porque imaginamos que muchos de vosotros, al igual que nosotros, estabais esperando esta película desde el 15 de mayo de 2020. Evidentemente, no sería justo evaluar la película en base a la inevitabilidad de su retraso, pero también os mentiríamos si afirmásemos que no ha influenciado nada nuestra percepción de la cinta.

Una cinta de amor propio

Expuesto todo el apartado contextual de Palabras que burbujean como un refresco, por fin podemos entrar a valorar uno de los apartados más destacables de la película: los conflictos internos de sus personajes.

Palabras que burbujean como un refresco es una película en la que los complejos físicos o psíquicos de nuestros protagonistas se van solucionar gracias a la relación romántica que acabarán estableciendo. Esto es algo verdaderamente dulce y que funciona increíblemente bien a nivel de guion.

Por poner ejemplos que no os estropeen el visionado de la película, Cherry es un adolescente amante de los haikus (poesía corta japonesa) con problemas para hablar en público. Por otro lado, Smile es una streamer acomplejada por el tamaño de sus dientes y aparato dental. A medida que se vayan relacionando, ambos serán capaces de poner en valor aquellas partes de desprecian de sí mismos, lanzando un mensaje de aceptación y superación muy positivo.

Además, lo curioso de esta relación es como parece tener un tinte ligeramente secundario, pues la película, como explicaremos a continuación, tiene una trama que busca dejar la relación romántica en un segundo plano. No obstante, gracias al guion de Satou y a la dirección pausada de Ishiguro, conseguimos conectar con una relación que evoluciona de manera muy verosímil, conectándonos a nivel emocional con todo lo que les vaya a suceder a Cherry y a Smile.

Una historia de búsqueda

Aunque la siguiente afirmación pueda desconcertaros bastante, una de las principales virtudes de Palabras que burbujean como un refresco es que deja a un lado todo el aparato romántico para centrarse en la búsqueda de un objeto perdido.

La trama de esta película se va a focalizar en el entrañable señor Fujiyama, uno de los abuelos que acuden al centro de día en el que trabaja Cherry. Este personaje, además de servir como celestino y como alivio dramático, va a estar buscando durante toda la película su disco de vinilo favorito.

A medida que pasen los minutos, descubriremos los motivos que impulsan a Fujiyama a buscar con tanto empeño este disco, así como la conexión que este guardará con la relación romántica que acabarán desarrollando Cherry y Smile. Para no destriparos nada, simplemente diremos que todo lo que rodea a esta búsqueda es un mensaje precioso sobre la capacidad de la música para evocar recuerdos y conectar nuestros sentimientos con los de otras personas.

Estilo colorista y vivo

Dejando a un lado la historia, pasamos a comentar otro de los aspectos más interesantes que ofrece Palabras que burbujean como un refresco: su apartado artístico y visual.

Durante los últimos 5 años, hemos estado viviendo una época en la que el fenómeno Your Name. ha provocado una explosión de producciones del género romántico que, de una manera u otra, buscaban reeditar el éxito de la cinta de Makoto Shinkai. Como consecuencia, la mayoría de estas producciones han intentado asimilar el estilo bucólico y realista de Shinkai, estableciendo un estándar visual de lo que un espectador puede esperar de una película anime romántica. Ejemplo de esto son Fireworks, El amor está en el agua, Hello World o Amor de Gata.

Precisamente por eso, que Kyouhei Ishiguro apueste por un apartado artístico colorido en esta película, nos parece especialmente “refrescante”. De hecho, es difícil encontrar animes que recientemente se hayan atrevido a ser tan coloridos y fauvistas, siendo el único ejemplo que ronda nuestras cabezas el de Great Pretender.

Además de esta apuesta, Ishiguro es fiel a su concepción de las relaciones románticas como un choque de sentimientos que estalla con los pequeños detalles. En todas las conversaciones que mantendrán Smile y Cherry, se puede observar cómo cuida la composición, otorga pausa y enfatiza los sentimientos a través de los pequeños gestos o unas palabras.

Por poner un ejemplo de esto, antes de concluir el apartado, Kyouhei Ishiguro utiliza las vías de un camino que nuestros protagonistas recorrerán en varias ocasiones a lo largo de la película para indicar la proximidad que hay entre ellos, ya sea a nivel romántico o en relación a un tema concreto.

No termina de burbujear lo suficiente

Posiblemente, por todo lo que hemos estado contando hasta ahora en esta recomendación, pudieseis pensar: «¡Menudo peliculón tiene que ser Palabras que burbujean como un refresco!, ¡Voy a vérmela! ». Si es así, estaremos encantados de haber sido capaces de transmitir todo nuestro entusiasmo por esta película romántica y os animamos a que la disfrutéis en Netflix.

No obstante, sí queríamos reservar un par de párrafos para evidenciar uno de los principales problemas que creemos que tiene la película: no consigue ser lo suficientemente memorable.

Es algo verdaderamente sorprendente, pues creemos que la dirección, su apartado artístico y su historia intentan en todo momento ofrecer una experiencia única y diferente. A priori sería muy complicado pensar que el carácter y personalidad de Palabras que burbujean como un refresco pudiese ser parecida a cualquier otra película romántica.

Aun así, nuestra sensación es que su historia no termina de emocionarnos tanto como otros romances anteriormente citados y que todos sus rasgos más personales o característicos se desaprovechan ligeramente.

También es cierto que un elemento central de la cinta son los haikus, un tipo de poesía corta japonesa de difícil traducción y comprensión para los espectadores occidentales como nosotros. Puede que toda la carga emocional que estos versos tuviesen que entregarnos no nos llegue por los evidentes motivos de la barrera lingüística y que esto lastre el resto de elementos de la película de manera algo injusta.

De una forma o de otra, lo cierto es que Palabras que burbujean como un refresco no ha conseguido ser lo suficientemente memorable como para que la incluyamos en nuestro top particular de mejores películas románticas. Eso sí, ha conseguido ser una experiencia diferente, divertida y bastante disfrutable.

¡Eso ha sido todo, seguidores de Hanami Dango! Y a vosotros, ¿qué os ha parecido Palabras que burbujean como un refresco? ¿Está en vuestro top de películas anime románticas? ¿qué películas del género hay en vuestros tops? Dejadnos vuestras respuestas en comentarios y recordad seguirnos en nuestras redes sociales para más comentarios sobre anime y manga como este. ¡Nos vemos!

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