¡Hola de nuevo, seguidores de Hanami Dango! Hoy os proponemos una recomendación sin spoilers de un anime un poco diferente de lo habitual. Se trata de Shōwa Genroku Rakugo Shinjū, una serie con la que podremos conocer un poco más sobre la historia de Japón y un género narrativo de entretenimiento llamado rakugo

Antes de continuar, os vamos a explicar brevemente de qué trata el rakugo. El rakugo es un tipo de teatro hablado en la que una persona se sienta en el centro del escenario y, usando solamente un abanico de papel y un pequeño trozo de tela, tiene que contar una historia. Esta persona no puede levantarse ni hacer movimientos bruscos y, para representar a los personajes, tiene que hacer cambios de tono y ritmo de su voz y ligeros movimientos de cabeza, además de usar los dos objetos mencionados antes. Por lo general, las historias se basan en conversaciones que van narrando unos hechos cómicos o dramáticos, pero siempre suelen terminar con una línea final hecha para provocar las carcajadas y aplausos de la audiencia.

Shōwa Genroku Rakugo Shinjū es uno de esos animes que no te van a dejar indiferente. En el momento de escribir esta recomendación, está en el puesto número 67 de MyAnimeList con una nota de 8,6 votado por más de 70 000 usuarios. Además, su segunda temporada está en la posición número 30 ahora mismo, codeándose con obras maestras de la animación japonesa y siendo reconocida como una de ellas por los espectadores. La obra derivó también en una serie live-action, aunque no causó tanto furor. 

La serie se empezó a emitir el día 9 de enero de 2017 y consta de dos temporadas, la primera con trece episodios y la segunda con doce. La animación corre a cargo de Studio DEEN, conocido por obras como Log HorizonNanatsu no Taizai o Rurouni Kenshin.

Además, el director es Shinichi Omata, la mente maestra detrás de las adaptación al anime de Kaguya-sama. Como curiosidad, consiguió incluso ganar el premio a mejor director (elegido por la comunidad) en los Premios Hanami 2020 gracias a su gran trabajo en Kaguya-sama 2.

La creadora del manga que adapta el anime es Haruko Kumota, popular por sus mangas de género BL, en particular por Mi lindo minino. Que no os confunda la frase anterior, esta serie de animación no sigue su estilo habitual.

Shōwa Genroku Rakugo Shinjū es un anime histórico con el que navegaremos por diversas épocas de Japón desde la era Shōwa —a partir de los años 30—, pasando por la segunda guerra mundial, la postguerra, hasta llegar a la era Heisei, sobre el año 1998. Podremos ver un Japón en épocas de decadencia y bonanza, además de conocer aspectos culturales y su desarrollo a lo largo de diversos momentos de la historia.

El argumento de esta serie empieza con la aparición de Yotarō, un joven exmiembro de la yakuza que acaba de salir de la cárcel.  Mientras estaba en ella, se enamoró de una actuación del maestro del rakugo Yakumo Yurakutei V y decidió abandonar la vida criminal para convertirse en su aprendiz. Después de suplicar en repetidas ocasiones, es aceptado e irá formándose en el arte del rakugo durante el transcurso de la obra.

La trama se desarrolla en una serie de idas y venidas entre el presente, donde Yotarō interactúa con el gran maestro, su hija adoptiva Konatsu y el mayordomo Matsuda; y el pasado, donde el maestro nos transporta hacia sus recuerdos y podemos revivir todos los acontecimientos que le han llevado hasta la situación actual. La historia está llena de dramatismo, con múltiples alegrías y desgracias ocurriendo a lo largo de toda la serie.

El desarrollo de personajes es sublime, llegando a ser uno de los puntos más atractivos de todo el anime. En pocas ocasiones se tiene la posibilidad de presenciar la evolución de los protagonistas durante tantas décadas y, la manera en la que la autora lo hace siendo una serie tan breve, es digna de elogio. Las relaciones entre los personajes son maduras y realistas: encontraremos decepciones, amores no correspondidos, secretos, juegos de seducción y odio casi mortal en esta historia

Uno de los personajes principales es, como hemos comentado anteriormente, Yotarō, el joven maleante recién salido de la prisión que ha tomado la decisión de convertirse en el aprendiz de un maestro de rakugo. Es muy ambicioso y tiene ganas de trabajar, aunque también de conseguir las cosas rápido. Es una buena persona y siente verdadera devoción por el rakugo, algo ilusionante puesto que en la época actual está en decadencia.

También tenemos a Yakumo Yurakutei V, antes llamado Bon. Es uno de los maestros de rakugo existentes en la actualidad y es el presidente de la asociación de este arte. Es un hombre seco, casi imposible de verlo sonreír y su aspecto denota que su cuerpo no está en las mejores condiciones. Seguiremos su historia desde que era un niño pequeño hasta la vejez. Su estilo de rakugo es la perfección, el contar las historias de la manera que debían ser contadas, sin un ápice de innovación o cambio.

Entre los personajes del pasado tenemos a Sukeroku Yurakutei, llamado Shin fuera de los escenarios. Era aprendiz al mismo tiempo que Bon y eran las estrellas de su generación. Su relación era muy estrecha y casi podría decirse que eran hermanos de distinta madre. Su estilo en el rakugo era más salvaje que el de Bon, con muchos pequeños cambios y adaptaciones, huyendo de la escuela principal del rakugo.

También tenemos a Miyokichi, una cortesana que rondó las épocas de juventud de Bon y Shin y mantuvo relaciones sentimentales con ambos. Será uno de esos papeles que empiezan siendo secundarios y luego terminan como protagonista en toda regla. Miyokichi es una mujer que lo ha pasado mal y ha tenido que adaptarse a las situaciones que acontecían, por ello es una mujer fuerte que no se deja amedrentar por ningún hombre.

Y por último tenemos a Konatsu, la hija de Sukeroku, que tras fallecer quedó a cargo de Yakumo como protegida y vive con él desde entonces. Konatsu tiene un carácter fuerte, pero es una mujer buena y amable que no dudará en ayudar a Yotarō para que encuentre su propio estilo de rakugo.

En el apartado de animación, viniendo de Studio DEEN esperaríamos un nivel correcto, pero en esta serie se superaron. El uso de los colores es muy bueno, tanto para diferenciar las épocas en las que transcurre la acción como para establecer el estado de ánimo de los personajes en las escenas. 

La iluminación también está muy cuidada, siendo bastante realista en algunos momentos, como en el reflejo de las estrellas en un lago o un farolillo iluminando una cara mientras se mueve. Los fondos son ricos en detalle, pasando por todas las épocas en las que transcurre el anime, pudiendo así visitar zonas emblemáticas de Japón de un vistazo. La animación es fluida y, aún sin ser el fuerte de esta serie, las escenas de acción —que van desde la emoción al representar una obra de rakugo a una pequeña rencilla entre dos personas— están muy bien logradas.

Creemos que gran parte del éxito de este anime se debe a la música. Kana Shibue es la compositora de la banda sonora y Kôji Tsujitani, ya fallecido, fue el director de sonido, siendo él mismo un famoso seiyuu y el director de sonido de la saga Fate/Stay Night

El opening ya nos deja ver lo que nos vamos a encontrar en esta serie, con un toque de jazz y una voz femenina casi susurrando —en la versión del anime es la voz de uno de los personajes de la serie, pero os dejamos eso a vuestra investigación—, un viaje en el tiempo, peligro, romance y mucho drama. El primer opening es un spoiler andante, así que os recomendamos que no os fijéis mucho y que lo revisitéis una vez terminéis la primera temporada.

En general, la música acompaña perfectamente a la animación y sabe leer muy bien en qué situación se encuentran los personajes para acercarte a sus sentimientos mediante el sonido. Pasaremos del jazz al shamisen, un instrumento clásico japonés, en un momento y, también, gracias a la utilización de violines y pianos para las situaciones más tensas o dramáticas, la conexión con la situación será completa. 

En cuanto al sonido ambiental y a los efectos, también estamos ante un muy buen trabajo, ya que han sido capaces de, como hemos comentado anteriormente, llevarnos de paseo por distintas épocas de la historia de Japón. Hay detalles, como el eco al estar en un teatro, las cigarras cantando en verano o los golpes de tambor japonés, que ayudan al espectador a ponerse en la piel del personaje o en la situación que el director quiera en todo momento.

En definitiva, esta obra debería ser un imprescindible para todos los amantes de la animación y la cultura japonesa. En todos los aspectos que podemos valorar tiene una nota altísima, y como hemos visto al principio, no solo lo decimos nosotros, sino que el público considera a Shōwa Genroku Rakugo Shinjū como una de las mejores series de animación de la historia.

¡Esperamos que os haya gustado esta recomendación de Shōwa Genroku Rakugo Shinjū sin spoilers! Si al final decidís ver la serie, nos encantaría que nos dejarais un comentario o nos escribierais por redes sociales para saber vuestra opinión. ¡Hasta la próxima, seguidores de Hanami Dango!

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