¡Bienvenidos, cinéfilos de Hanami Dango! Aprovechando la llegada de sus últimos capítulos y que toda su primera temporada está disponible de manera gratuita en Crunchyroll, queremos comentar en profundidad el último proyecto animado de Mamoru Oshii: Vlad Love.

Esta comedia sobrenatural narra las peripecias de una aficionada a la donación de sangre, Mitsugu Bamba, que va a acabar conviviendo con la vampiresa vegetariana Mai Vlad Transylvania. No obstante, pese a lo disparatada que pudiese parecer su sinopsis, Vlad Love está más cerca de ser una carta de amor incondicional al cine, que de ser una comedia desternillante. Pero bueno, no adelantemos acontecimientos, os dejamos con su tráiler:

Antes de continuar con la crítica, queremos destacar que vamos a comentar en menor profundidad algunos de los aspectos más formales de Vlad Love. Esta concreción se debe a que ya analizamos parte de sus claves en nuestras primeras impresiones, por lo que, si no leísteis nuestro post en aquel momento, os invitamos a que le echéis un vistazo para tener una idea aún más completa de lo que ofrece Vlad Love.

Drive

Al más puro estilo Vlad Love, es pertinente que empecemos este comentario titulando el presente apartado en honor a la película de Nicolas Winding Refn protagonizada por Ryan Gosling. Además, quiere la casualidad que Drive sea el nombre del estudio que ha producido este disparatado anime y, aunque pudiese parecer que estos datos guardan alguna relación o conexión entre ellos, ni Nicolas Winding Refn ni Ryan Gosling tienen nada que ver con Vlad Love.

De cualquier forma, centrémonos en Drive, el estudio asociado a Production I.G. que ha llevado a cabo la animación de Vlad Love. Por lo que nos han enseñado en este proyecto de Mamoru Oshii, este estudio parece estar repleto de profesionales versátiles capaces de adaptarse a casi cualquier situación o estilo de animación. Prueba de ello es que su único proyecto anterior, Actors: Songs Connection, contaba con un equipo de responsables totalmente diferente al que ha participado en Vlad Love y al que participará en la adaptación de Uzumaki de Junji Ito (que también será realizada por este estudio).

Esto quiere decir que Drive funciona más como una plataforma para proyectos concretos de Production I.G. que como una compañía autosuficiente dentro de este gigante de la producción (como es el caso de Wit Studio). Aun así, creemos que es importante destacar la increíble sección artística de Drive, en lugar de atribuir por completo a Mamoru Oshii el éxito de este apartado en Vlad Love.

Para concluir el presente apartado, aunque el realizador de Ghost in the Shell haya firmado el libreto y sea el titiritero que mueve los hilos al frente de la dirección ejecutiva, su responsabilidad y funciones se encuentran lo suficientemente repartidas como para no atribuirle por completo las virtudes y defectos de Vlad Love. Prueba de ello es que decide delegar la dirección de los episodios en Junji Nishimura, director con el que ya colaboró en su debut direccional al frente de la segunda película de Urusei Yatsura.

Frankenstein

Explicado lo anterior, es pertinente que nos refiramos a Kazuhiro Obata, el director de arte de este anime, haciendo alusión a Frankenstein (1931) de Boris Karloff. El motivo de que lo mencionemos responde principalmente a las similitudes que guarda este moderno Prometeo con el apartado artístico que necesitaba este proyecto de Mamoru Oshii.

Vlad Love es una serie que referencia de manera continua películas, animes, videojuegos o autores de diferente naturaleza. Por ese motivo, Kazuhiro Obata ha tenido que disfrazarse del Dr. Frankenstein, juntando todas estas piezas discordantes y navegando entre los homenajes, para construir lo que visualmente entendemos por Vlad Love.

Entre las piruetas técnicas más identificables de esta criatura, encontramos el uso de las pantallas partidas o viñetas. Este recurso suele implementarse cuando se busca dar un ritmo más ligero y reducir los costes de producción, pues por lo general la “viñeta” es más pequeña que la superficie total de la composición. Aun así, tiene bastantes riesgos, pues puede dividir la atención de los espectadores y dar un aspecto informal a la narración, por lo que pocos animes se atreven a implementarlo. No obstante, puede que por sus múltiples y diversas cualidades, Vlad Love consigue desarrollar las pantallas partidas de manera fluida y funcional, convirtiéndolas en su seña de identidad y principal virtud.

Otra de las claves del apartado visual de Vlad Love es la integración entre imagen real y animación tradicional. En especial esta técnica va a ser utilizada en fondos o en planos contextuales, utilizando lugares o escenarios reales en lugar de dibujarlos. Además, la técnica suele venir acompañada de un trato del color muy expresivo o un viñeteado, presente también en los fondos dibujados, que da una plasticidad increíble y que tenemos que agradecer a Yasutada Katou (artista de fondos) y a STEREOTYPE smartile (empresa encargada de los fondos reales).

Carta de amor

Después de un par de apartados en los que hemos intentado quitar parte del mérito de Vlad Love a su escritor y creador, Mamoru Oshii, vamos a intentar utilizar la cinta japonesa de Shunji Iwai para destacar el irremplazable papel que tiene el realizador de Ghost in the Shell en este anime.

Estamos ante el que posiblemente sea el proyecto más personal que ha firmado Mamoru Oshii en mucho tiempo. Esto es palpable en una inmensa variedad de situaciones y referencias, pero se hace especialmente evidente a través del personaje de Maki Watabe.

Maki es la directora o capitana del club de audiovisuales del instituto en el que tendrán lugar los acontecimientos de Vlad Love. Ella, a lo largo de los 12 episodios, va a impregnar al anime de su pasión desmedida por el cine, comentando detalles, curiosidades o siendo participe de las referencias más directas al séptimo arte.  En estas situaciones tenemos la impresión de que el personaje de Maki se desvanece y da paso al verdadero emisor de toda esta información relacionada con el mundo del cine: Mamoru Oshii.

Maki es la plataforma que utiliza Oshii para transmitir sus opiniones en relación a diferentes aspectos de la industria, la figura del director, los actores o los diferentes departamentos encargados de desarrollar una película.  Esto, además de dar a los fans una visión privilegiada de la mente del realizador de Ghost in the Shell, deja una lista de películas entre las que se encuentran clásicos como Casablanca, La Noche Americana (con mención a Truffaut y la Nouvelle Vague), King Kong, Godzilla, El monstruo de la laguna negra o Los Girasoles, entre otros.

Aun así, Oshii no solo aprovecha este anime para hablar de sus películas de acción real favoritas, también hace mención especial a animes como Initial D y referencia videojuegos como Virtual Fighter 2, Resident Evil 3, Super Mario, Fallout 4 o Castlevania.

En resumen, más allá de todo el disparate presentado por el anime, Oshii pone en su guion, que escribe conjuntamente con Kei Yamamura, todo aquello que ama y le apasiona. De alguna manera, sentimos que Vlad Love nos permite conectar y conocer de primera mano a Mamoru Oshii.

Encuentros en la tercera fase

Como estaréis siendo capaces de deducir por nuestra crítica, no siempre es sencillo comunicarse con este “extraterrestre” que es Vlad Love. Precisamente por eso, es necesario que mencionemos a los responsables de su increíble apartado sonoro: Kazuhiro Wakabayashi (director de sonido) y Kenji Kawaii (compositor de la banda sonora).

Ambas figuras son especialmente míticas dentro del apartado musical o sonoro en la industria del anime, habiendo colaborado de manera conjunta en trabajos tan notables como Ghost in the Shell, Mob Psycho 100 o Maquia: una historia de amor inmortal.

Pese a la experiencia de Wakabayashi y Kawaii en el sonido y composición respectivamente, Vlad Love era un reto complicado. La dificultad de este anime radica en el factor “Frankenstein” que hemos comentado anteriormente. Al referenciar tantos productos de naturaleza y género tan variopinto, es muy complicado bascular entre los diferentes contextos sonoros.

No obstante, Wakabayashi y Kawaii consiguen superar con solvencia estas dificultades, siendo su sonido y su música la responsable de elevar el nuestro interés en los momentos menos lúcidos de Vlad Love.

El Exorcista

Para ir concluyendo la presente crítica, también hemos creído necesario comentar algunos de los aspectos “exorcizables” que hemos percibido durante el visionado de este anime. Pues, aunque todas las virtudes comentadas hasta ahora son motivos de peso para recomendar el visionado de cualquier anime, no podemos olvidarnos de que Vlad Love es una comedia que no es especialmente divertida.

En cierto modo, es verdad que el humor o la comedia es una experiencia especialmente subjetiva, pero es innegable que Vlad Love hace demasiado hincapié en chistes, gags o bromas poco elaboradas. De hecho, la mayoría de ellas derivan de la ruptura de la cuarta pared o de la autoconsciencia que demuestran los personajes (que actúan como si supiesen que forman parte de un anime).

También, creemos importante destacar la horrible planificación de la producción para los últimos capítulos, donde encontramos una gran cantidad de minutos sin ningún tipo de animación. Es cierto que todas estas situaciones suelen coincidir con ensoñaciones, flashbacks o momentos en los queun personaje recuerda un evento de pasado. No obstante, la carencia de animación es tan acusada que para la mayoría de espectadores puede y debe ser bastante cuestionable.

Por último, todas las virtudes comentadas con anterioridad se sostienen sobre el aparato referencial de Vlad Love, pues es lo único que se mantiene constante a lo largo de sus 12 episodios. Como consecuencia, la diferencia entre ser una obra maestra o el peor anime de la temporada dependen exclusivamente de vosotros y vuestra relación con la obra de Mamoru Oshii, el cine o el videojuego.

Conclusión

Es innegable que Vlad Love tiene sus problemas y peculiaridades que hacen que no sea tan ligera como la mayoría de propuestas cómicas de esta temporada. Aun así, es innegable que su propuesta y estilo visual son únicos, pues difícilmente vamos a encontrar algo parecido a Vlad Love en futuras temporadas de anime.

De hecho, aunque todavía nos estamos recuperando del aluvión de referencias y homenajes, tenemos la sensación de que vamos a echar mucho de menos esta oportunidad de oro para conectar con las obras que más influyeron a Mamoru Oshii. Puede que sea por su personalidad, sus múltiples problemas, sus caóticas situaciones o su inmensidad de referencias y homenajes, pero tenemos una cosa clara: queremos más animes como Vlad Love.

¡Hasta aquí nuestra crítica, vampiresas de Hanami Dango! ¿Qué os ha parecido este trabajo de Mamoru Oshii? Dejadnos en comentarios vuestras valoraciones y recordad que podéis apoyarnos de manera directa en nuestra página de Patreon ¡Nos vemos!

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